Lucas. 9:25
Los esquimales, tribu asiática que vive en tierras heladas, tienen un ingenioso sistema para cazar lobos.
Estos canes vagan por esas planicies blancas buscando presas fáciles como las focas, pero en su afán de encontrar rastros de sangre sea como sea, muestran su lado débil y es justamente allí donde el ingenio humano toma ventaja.
Estos esquimales toman una estaca o un puñal muy afilado y lo mojan con sangre de foca, lo entierran en el hielo unos minutos hasta que la sangre se congela, vuelven a mojarlo en más sangre de foca y a congelarlo nuevamente. Así hacen repetidas veces y entonces, ese puñal cubierto de sangre de foca congelada, es hundido en el hielo, dejando solo al descubierto la afilada hoja.
El lobo, enseguida huele esa sangre a varios metros de distancia y atraído llega al puñal. En su curiosidad comienza a lamerlo identificando así el tan conocido sabor a sangre de foca. Continúa y continúa lamiéndolo aumentando su frenesí cortándose aún su propia lengua que adormecida por el hielo no siente dolor. Ignorando que está bebiendo su misma sangre, ahora tibia, sigue lacerándose su lengua hasta que exhausto, muere allí mismo desangrado o se retira dejando un rojo rastro de sangre en la blanca nieve, siendo así presa fácil de seguir por los cazadores que en seguida lo encuentran moribundo en algún sitio y le matan.
Sí. Placeres que matan.
Lo mismo le sucede a toda aquella persona que, ciegamente abocado a un estilo de vida sensual, solo busca placer momentáneo y muere de a poco.
Un artista argentino canta: “Por un minuto de amor, por un segundo de calma, por un ratito de sol, te entrego toda mi alma.
Jesús, refiriéndose a este frenesí egoísta que caracteriza la vida que el mundo propone dijo en Lc. 9:25: “¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se destruye a sí mismo?
Busca satisfacción en Jesús. Él te ofrece vida plena sin que derrames una sola gota de sangre, porque Él ya la derramó por ti en la cruz.
No olvides que hay caminos que al hombre le parecen derecho, pero su fin, es camino de muerte.

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